Miguel Medina Vicario. (2003). Quico: el niño que quiso ser cómico. Everest.
Miguel Ángel Medina Vicario, fue un escritor prolífico que dedicó toda su vida al teatro y su trabajo abarcó todos los campos, aunque principalmente se le debe considerar dramaturgo, con casi veinte obras publicadas.
Sus primeras obras de teatro son de mediados de la década de 1960, cuando tan sólo tenía veinte años. En 1973 concluyó sus estudios en la Real Escuela Superior de Arte Dramático, de la que desde 1987 fue profesor y director entre los años 1994 y 1997.
Realizó una labor como critico teatral en la revista Reseña desde 1973 hasta su fallecimiento. En los veintisiete años que estuvo relacionado con esta revista, estudió el universo teatral, reflexionando en sus críticas sobre temas como la pedagogía teatral, la situación del teatro infantil o la presencia o ausencia de principios ideológicos en los autores de teatro.
En el año 1975, escribió su primera obra de ensayo El teatro español en el banquillo, obra única en su género en la que todos los protagonistas del mundo teatral dan su opinión sobre la escena española.
En 1993 obtuvo el II Premio Internacional de Ensayo por su obra Los géneros dramáticos en la obra teatral de José Luis Alonso de Santos, y en el año 2000 escribió Los géneros dramáticos.
Recibió numerosos premios , en 1975, el Tomás Morales por La Presa; en 1977, Premio de Teatro Breve de Valladolid por Ratas de archivo; en 1981, el Premio La Parrilla por Quico: el niño que quería ser cómico; en 1982, el Tomás Soto por El laberinto de los desencantos; en 1985, el Villa de Salobreña con A Imagen y semejanza y el Villa de Alcorcón por La Presa; en 1989, recibió el Enrique Llovet por Ácido lúdico.
En cuanto a sus trabajo de adaptación y dramaturgia podemos destacar el de adaptación de El examen de maridos de Ruiz de Alarcón para el Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro en 1997 y su dramaturgia sobre Brecht Las cenizas del último Brecht en 1998.
Este libro pertenece al género teatral, ya que este está escrito para ser representado por un colectivo, y cómo subgénero lo podríamos clasificar como cómico.
Esta obra, me parece de fácil y rápida lectura, y cuenta con numerosas ilustraciones que representan en cada momento lo que los diálogos nos quieren transmitir y esto ha sido de un gran agrado para mí.
Quico, el protagonista de esta obra, es un niño que no tiene familia y vive con los leñadores quienes cuidan de el y lo tratan como si fuese su hijo.
Quico trabaja con ellos transportando la leña que recogen durante el día a los señores Porcheflorido, una familia noble del pueblo.
Quico muestra a los leñadores su sabiduría y su gran conocimiento sobre los autores literarios más relevantes e incluso realiza imitaciones de Don Quijote, de quienes estos piensan que es un hombre que vive en el pueblo.
Durante la obra aparecen unos personajes como son el hada y la bruja, normalmente estos personajes presentan una idea clara en las obras, el hada ayuda siempre al personaje principal y la buja siempre es la mala de la historia, pero en esta obra podemos observar un gran cambio como es que la bruja se encarga de ayudar al niño a conseguir su sueño de ser cómico y le da libros para que este aprenda todos los conocimientos que tiene sobre los diferentes autores literarios.
Tras diferentes sucesos durante la obra Quico logra llevar a los señores Porcheflorido l aleña que cargaba, en casa de estos Quico decide comerse una serie de galletas que se encontraban sobre un plato, ya que piensa que ellos pueden comerlas cuando quieran mientras que el no puede comerlas todos los días. Los señores Porcheflorido a modo de castigo deciden no pagarle la leña que les ha entregado y Quico se metió en un problema ya que si no llevaba el dinero a los leñadores estos se enfadarían con el.
Finalmente la bruja consigue el dinero para Quico con ayuda del público y el niño contento hace de cómico para todos los niños a la salida del colegio.
Bajo mi punto de vista que los roles de los personajes del hada y de la bruja este cambiados, es un punto a favor de esta obra ya que le da un toque muy diferente y original a esta obra y yo personalmente no estoy acostumbra a leer obras con estos roles cambiados y es algo a destacar.
En la obra podemos observar las diferencias entre clases como es el caso de los leñadores y el caso de los señores Porcheflorido. Los primeros sin dinero para poder llevar a Quico a la escuela y los segundos con el dinero suficiente y permitiéndose castigar al protagonista sin darle el dinero de la leña.
L a obra ha sido de mi agrado también ya que al final de la misma, la bruja consigue el dinero para Quico y consigue que este cumpla su sueño de ser cómico.

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