Don Juan Manuel. (S.F.) El Conde Lucanor. Biblioteca Virtual Universal.
Don Juan Manuel, miembro de la casa real y escritor en lengua castellana, fue uno de los principales representantes de la prosa medieval de ficción, sobre todo gracias a su obra El conde Lucanor, conjunto de cuentos moralizantes que se entremezclan con varias modalidades de literatura sapiencial.
El conde Lucanor es una obra narrativa de la literatura castellana medieval escrita entre 1331 y 1335 por Don Juan Manuel, Príncipe de Villena y nieto del rey Fernando III de Castilla. Su título completo y original en castellano medieval es Libro de los enxiemplos del Conde Lucanor et de Patronio.
El conde Lucanor, es una obra que siempre comienza con la conversación que se produce entre este y su consejero Patronio, a quien le plantea un problema y este le da su consejo y opinión a cerca de dicho problema. Patronio es un hombre sabio y siempre le aconseja para evitar que se produzca un peligro. Se encarga de orientar a su amo utilizando cuentos morales para que este tomo ejemplo de ellos.
En esta reseña voy a habar sobre los capítulos que he leído, que en mi caso, son el XXXI,XXXII,XXXIII,XXXIV,XXXV.
Comenzando por la primera de estas lecturas que es la del capítulo XXXI, encontramos como el conde le pide consejo a Patronio. Este le cuenta que un amigo y él podrían realizar unos asuntos que les convenían a los dos y que lo puede hacer pero no sabía si hacerlo porque su amigo no estaba. Patronio, le contó la historia de los canónigos y los franciscanos en la cual estos estuvieron discutiendo durante un largo tiempo porque tanto unos como otros querían tocar las campanas de la catedral y para solucionar esto, uno de ellos dijo que quien se levantase primero tocaría las campanas.
La moraleja que Patronio le da a Lucanor, es que si hay algo que quiere hacer y puede hacer en ese momento, no debe perder la oportunidad que le esta surgiendo, no vaya a ser que más tarde no lo pueda realizar.
En el capítulo XXXII, el Conde Lucanor le cuenta a Patronio que un hombre le ha puesto de nuevo un asunto muy importante y provechoso para él, pero que el hombre le pide que no lo sepa ninguna persona , y en caso de que alguna persona se enterase, perdería su vida y su Hacienda. El Conde Lucanor pide a Patronio, su opinión al respecto y este le comienza a contar lo que ocurrió con un rey moro con tres picaros que aparecieron en palacio.
Los picaros acudieron a palacio y le dijeron al rey que eran unos excelentes tejedores y que, además, su mayor habilidad era hacer un paño, pero que dicha tela nunca podría ser vista por todos aquellos que no fueran hijos de quien hacía que era su padre. El rey mandó que metiesen a los tres picaros en una sala para que hiciesen aquella tela y ellos le pidieron que les encerrasen hasta acabar su trabajo y así demostraban que no le estaban engañando. El rey les dio todo lo necesario para tejer desde oro, plata y seda.
Uno de estos dijo al rey que podía pasar a verla, pero este mandó a uno de sus servidores, y este no vio ninguna tela, sin embargo afirmo haberla visto y así uno tras otro. Cunado todos los servidores afirmaron que habían visto la tela, el rey pensó que no podría ver las telas ya que no era hijo del rey, su padre. El gobernador acudió a ver la tela y al no encontrar nada, solo a los tejedores, como también temía perder la honra alabó la tela incluso más que el rey.
Por este temor a la deshonra fueron engañados el rey y todos sus vasallos. Al llegar las fiestas mayores todo el mundo quería ver las telas que le habían hecho al rey, pero, de esta forma, el rey acudió desnudo y montado a caballo. Todos pudieron ver como el rey iba desnudo pero ante su miedo se callaron y guardaron el secreto. Un hombre de tez negra que no tenía ese miedo, se acercó al rey y le dijo que iba desnudo y así lo dijeron muchos más perdiendo ese miedo. Con esto todos comprendieron que los picaros les habían engañado. Al buscar a los picaros, estos habían desaparecido con todas las riquezas que el rey les había dado.
El consejo que Patronio le quiere dar al Conde Lucanor con esto es, que, si alguien hace que le ocultes algo a tus amigos o conocidos es que esa persona te pretende engañar.
En el capítulo XXXIII, el Conde Lucanor habló con Patronio y le preguntó que deberían hacer, si batallar contra los moros después de haber salido de otra guerra o descansar sin salir en busca de más batallas. Patronio le contó la historia sobre un águila, un halcón y una garza.
Un halcón tenía que perseguir a una garza, pero cada vez que esto sucedía parecía un águila que le perseguía a él. Después de un tiempo, el halcón hirió al águila, pero este volvió a por él; el halcón rompió el ala del águila y este se cayó. El halcón al ver como caía se fue a por la garza y la consiguió matar.
El consejo que Patronio le da al Conde Lucanor es que luche siempre por todo lo que quiera pensando que todo lo que haga los estará haciendo ara llevar a cabo el bien.
En el capítulo XXXIV, el Conde Lucanor le cuenta a su consejero Patronio que un familiar en quien tiene una gran confianza le ha aconsejado acudir a un lugar el cual le da bastante miedo y temor. Ese familiar le estás insistiendo y le dice que no debe tener miedo.
Patronio le cuenta la historia que le sucedió a dos ciegos. Este cuenta que había dos ciegos que vivían en una ciudad, este era pobre y perdió la vista y se quedó ciego. Lo visitó otro ciego que vivía en la ciudad y le propuso ir a una villa cercana a pedir limosna para encontrar el modo de alimentarse.
El ciego le dijo que el camino tendría diversos obstáculos, lo que le produjo temor hacia esta ruta. El otro ciego le dijo que debía deshacerse de ese temor porque él le acompañaría en todo momento, así que este le creyó y se pusieron en marcha. Cuando llegaron a la parte más complicada del viaje, el ciego guía cayó por un barranco y, como consecuencia, el otro ciego también cayó ya que dependía del otro.
Patronio le dice a Lucanor, que si el sentía que iba a tener que hacer algo peligroso, que no corriese ningún riesgo ya que las impresiones que tiene uno mismo nunca engañan. La moraleja es que, aunque tengas al lado a una persona que te quiera de verdad, muchas veces es no arriesgar.
En el capítulo XXXV, a un pariente de Lucanor, se le ha presentado la oportunidad de contraer matrimonio con una mujer con una riqueza y linaje superior, pero de muy mal carácter. El pariente le ha pedido consejo a este. Patronio, responde contándole el caso del mancebo que se casó con una mujer muy fuerte y muy brava, a la que fue capaz de dominar imponiendo su autoridad. El suegro del mancebo intenta hacer lo mismo con su mujer, pero este fracasa porque llevan tiempo casados y la mujer ya lo conoce; debió haber impuesto su autoridad al principio.
La moraleja es que si desde el inicio no demuestras quién eres y no te haces respetar, más tarde será imposible que te respeten.
Bajo mi punto de vista, opino que estos cuentos son de fácil y rápida lectura. Lo que más ha llamado mi atención o ha generado un mayor agrado en mí, es poder observar que cada uno de estos cuentos concluyen con una moraleja final, que Patronio hace a Lucanor, ya que estas pueden ser aplicadas en la actualidad para poder hacer frente a un problema o una controversia que se nos pueda presentar.

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